domingo, 8 de abril de 2007

Sonidos tuyos adornan tu ausencia. Se entremezclan y no sobreviven unos a otros, como no sobrevive la carne a los espejos, y mejor no hablemos del llanto, que no sabe más que de paredes y noches y nombres. Si fueras más real merecerías un cuerpo, y un espejo para descomponerlo y comprender al fin la necesidad de exhumarse continuamente en cada partícula de mundo y lograr darle un nombre a lo que llaman amor. Pero todo eso cuando se haya terminado de desgastar el lenguaje y la boca sangre pétalos de rosa.

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