Soñé que vivía en un mund_ en el que Pi n_ valía 3.14159 sin_ 4.53747. Desesperad_, me di cuenta de que n_ era capaz de dibujar ningún círcul_, ni p_r tant_ de usar la letra “_“ ni el númer_ “cer_“. Y cuand_ me miré en un espej_ vi que t_das las curvas de mi cuerp_ (_j_s, cabeza, barriga) tenían un aspect_ extrañísim_ y dist_rsionad_. Ent_nces empezar_n a desaparecer t_das las curvas del mund_, las carreteras, las mujeres guapas, las _las del mar, l_s caramel_s de menta, el S_l y la Luna. Desperté cuand_ empezar_n a b_rrrarse las circunvalaci_nes de mi cerebr_...
(Pepón Lapidario)
sábado, 31 de marzo de 2007
Nunca se sabe
De las cuatro ruedas del coche, había una que giraba al revés. Pero era la buena, porque intentaba alejarnos de una curva que nos destrozó a todos.
(Calders)
(Calders)
viernes, 30 de marzo de 2007
De la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa
Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esa persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.
Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.
(da Vinci)
Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.
(da Vinci)
Razones por las que vale la pena vivir, según Woody Allen
Groucho Marx, Willie Mays y el segundo movimiento de la Sinfonía Júpiter, la grabación de Potato Head Blues de Louis Armstrong, ... las películas suecas, La Educación Sentimental de Flaubert, Marlon Brando, Frank Sinatra, las peras y manzanas de Cézanne, ... la cara de Tracy.
(Manhattan)
(Manhattan)
Qué bien le hace la lluvia al verde
Música recomendada para los días nublados: Erik Satie, Gimnopedies.
Actividad recomendada para los días nublados: mirar por la ventana.
Actividad recomendada para los días nublados: mirar por la ventana.
Arte
Escena de Hitchcock. El juez y su esposa discuten acaloradamente durante la cena acerca de la condena inminente de una joven rica, bella e inteligente, acusada por el envenenamiento de su marido, hombre ciego y anciano y -claro está- fuente de su riqueza. La esposa del juez ruega a éste clemencia para con la Sra. Paradine; el juez alega que la decisión está en manos del jurado; la esposa insiste; el juez inicia una perorata sobre la imparcialidad de la Justicia a la que su esposa hace oídos sordos; el juez pierde los estribos; la esposa se retira de la mesa; el juez -ahora solo en la escena- avanza una mano sobre su boca mientras con la otra se aplica un escarbadientes; luego mira socarronamente a la cámara.
jueves, 29 de marzo de 2007
Poesía pura
Algunos opinan que en la poesía pura no deben intervenir elementos didácticos; otros han prohibido los elementos filosóficos, políticos, raciales, científicos; otros, los valores musicales, como el ritmo y la rima. Sería bueno escribir un poema purificado según todas estas recomendaciones: no quedaría nada.
Se cree que el problema de la poesía pura es un gran problema porque es interminable, olvidando que también eran interminables las disputas medievales sobre cuántos granos de trigo forman un montón. En realidad, los logísticos modernos dirían que tanto uno como otro son seudoproblemas de definición: dada una definición se termina la disputa, que simplemente se debe a que cada uno habla de algo diferente.
En general, todos los conceptos en que entra la palabra pura, son sospechosos de escolasticismo: poesía pura, raza pura, música pura. Propongo la siguiente definición: poesía pura es toda poesía exenta de impuresa. Puede parecer irritante, pero hay que reconocer que es irrebatible.
(Sábato)
Se cree que el problema de la poesía pura es un gran problema porque es interminable, olvidando que también eran interminables las disputas medievales sobre cuántos granos de trigo forman un montón. En realidad, los logísticos modernos dirían que tanto uno como otro son seudoproblemas de definición: dada una definición se termina la disputa, que simplemente se debe a que cada uno habla de algo diferente.
En general, todos los conceptos en que entra la palabra pura, son sospechosos de escolasticismo: poesía pura, raza pura, música pura. Propongo la siguiente definición: poesía pura es toda poesía exenta de impuresa. Puede parecer irritante, pero hay que reconocer que es irrebatible.
(Sábato)
Cien
Al despertar, Augusto Monterroso se había convertido en un dinosaurio. “Te noto mala cara”, le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina.
(Merino)
(Merino)
Breve antología de la literatura universal
Canta, Oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y cómo luego, durante más de mil noches, alguien contó la historia abreviada del hombre, y así supimos que a mitad de andar de la vida, uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena y recuperó de golpe el paraíso de la infancia, otro dudó ante la calavera, otro se proclamó Melibeo, otro lloró las prendas mal halladas, otro quedó ciego tras la nupcias, otro soñó despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, Oh Diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y a las sirenas y a mí mismo.
(Landero)
(Landero)
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