martes, 18 de marzo de 2008

-No hay un mango, Lautreamont, ¿no entendés que no hay un mango? Ya debemos tres meses de alquiler y vos dale que dale violar nenitas todo el día... las nenitas no tienen dinero. Y encima tenés el descaro de pedirme para el Savoy, no se puede creer. La dueña ya amenazó varias veces con denunciarnos ¿sabés? Ah, otra cosa, estoy cansado de tener que andar pisando bracitos cada vez que llego de noche, es un asco. Ya no sos conde, ahora ya no tenés sirvientes que te limpien el culo, te tenés que ocupar vos. Ay ay ay, yo no sé qué voy a hacer con vos Lautreamont, pero a veces pienso que tu comportamiento no se corresponde al siglo en que vivimos.
(Lautreamont a todo esto chupaba mate y bajaba los ojos sin saber qué contestar.)