martes, 24 de abril de 2007

El sueño de las jirafas

Pensaba en la última vez que nos vimos, una noche, sin dudas, llena de espuma, por no decir de abandono. Una noche amputada de brazos que reclamaba a gritos mudos ser devuelta al instante anterior al accidente. Sucede que un cuerpo se cansa a veces de jugar a los espejos, de multiplicarse en la mirada de los demás y el desgaste consiguiente de cada movimiento, cada gesto y cada palabra. En un momento me saqué los anteojos anhelando un mundo más borroso, sin rasgos faciales ni estridencias (hubiera querido lo mismo de los perfumes y las voces). Alguien me puso papel picado en la boca.
¿Y las jirafas? Duermen de pie, porque si se acuestan no se pueden levantar.

2 comentarios:

Doña Cata ♥ dijo...

claro porque uno acostado se apachorra y corre el riesgo de quedar atrapado en quién sabe dónde si llegase a despertar dentro del sueño;
le cuento porque me pasó.

Anónimo dijo...

Me gustó... lo escribiste vos? de ser así se agradece q lo compartas con este rio de carne, huesos, sueños.