domingo, 17 de junio de 2007

Nadja

He visto sus ojos de helecho abrirse por las mañanas ante un mundo donde el batir de las alas de la esperanza inmensa se distingue apenas de los otros ruidos, que son los del terror, y en ese mundo yo sólo había visto cerrarse ojos.

(André Breton)

viernes, 4 de mayo de 2007

Sueño

Estoy en la cocina. Siento el irresistible deseo de comer una manzana, y aunque hay manzanas en la heladera, por algún motivo no las puedo probar. En eso, aparece el verdulero de enfrente -no sin cierto aspecto de demonio del altiplano- con una apetitosa y grande manzana en la mano, la cual me ofrece a cambio de alguna otra fruta u hortaliza de su interés; inmediatamente lo tiento con una naranja, pero no se lo ve para nada convencido; me dirijo hacia un canasto en el fondo de la cocina, tomo dos batatas, y cuando me ve volver con éstas, recobra el fulgor de sus ojos, a la vista de lo cual lo invito a elegir una. El verdulero no termina de decidirse y yo ya me imagino saboreando mi manzana, pero he aquí que llega mamá y se pone a hablarle del deterioro de la educación y nosequecosa y me quedo sin poder concretar el trueque.

martes, 24 de abril de 2007

El sueño de las jirafas

Pensaba en la última vez que nos vimos, una noche, sin dudas, llena de espuma, por no decir de abandono. Una noche amputada de brazos que reclamaba a gritos mudos ser devuelta al instante anterior al accidente. Sucede que un cuerpo se cansa a veces de jugar a los espejos, de multiplicarse en la mirada de los demás y el desgaste consiguiente de cada movimiento, cada gesto y cada palabra. En un momento me saqué los anteojos anhelando un mundo más borroso, sin rasgos faciales ni estridencias (hubiera querido lo mismo de los perfumes y las voces). Alguien me puso papel picado en la boca.
¿Y las jirafas? Duermen de pie, porque si se acuestan no se pueden levantar.

jueves, 19 de abril de 2007

¿Alguna vez comieron una naranja y sintieron que era la naranja la que se los comía a ustedes?

sábado, 14 de abril de 2007

Jornada II

-Resulta de que...-dije.
-Cayate la boca, Puchi -dijo-, o te dejo la lengua hecha un sacacorcho previo proceso de petrificación. Sí, tiene usted razón, resulta de que... Puchi, o te dejás de joder o te echo flit en las axilas con lo que terminás perdiendo tu razón de existencia (dassein)...
-Déjelo, pobre animal, el mundo es demasiado grande para usted y yo porque resulta de que...
-Tiene usted razón, querida amiga -dijo- pero no hay pan que por miel no venga...
-Hacéte bien y no mires a Quien...
-¿También usted conoce a Quien?...
-Nos educamos juntos, tuvimos la misma ama de llaves... mamamos de la misma cerradura...
-Dicen que traen suerte las herraduras...
-Cuestión de perfumarse con Dior nº 5.
-Quien se perfuma con Dior amanece más temprano... Puchi, o dejás de conjugar el verbo «yo conjugo» o te hago jugo de paraguas y te bebo cuando llueve para que no te mojes...


(Pizarnik)

martes, 10 de abril de 2007

-De todas las habitaciones de la casa, esta es la más oscura.
-Sí, porque no tiene ventanas.
-Tampoco tiene puerta.
-¿Y con eso qué?
-Las puertas eventualmente funcionan como objetos que permiten el paso de la luz.
-Eso cuando están abiertas, pero en esta habitación no hay puerta, ni abierta ni cerrada.
-Si es así ¿por dónde hemos entrado?
-Por la ventana, ¿no recuerda?
-No, puesto que las ventanas son objetos destinados al paso de la luz y no de las personas.
-Por eso mismo debería recordarlo.
-Lo recordaría si pudiese ver la disposición de la ventana. Mi memoria es predominantemente visual.
-En ese caso, abra la puerta para dejar entrar la luz.
-¿Cómo la encontraremos, si está todo a oscuras?
-Podemos salir por la ventana, rodear la habitación, entrar por el pasillo y abrir la puerta por su cara externa.
-Es curioso esto de las puertas y las ventanas ¿sabe? Aun no entiendo cómo las personas confían la función de establecer lo que está afuera y lo que está adentro a objetos tan ambiguos.
-Soy de su parecer. En efecto, es por eso que decidí construir esta habitación sin puerta ni ventanas.
-Valoro mucho sus intenciones, pero debería usted haber previsto entonces la forma en que habríamos de salir de aquí.
-O entrar.
-A eso me refería.

lunes, 9 de abril de 2007

Soñé que mataba a Verlaine.
Después leí algunos poemas de Verlaine y me dije a mí mismo 'los sueños no son tan irracionales después de todo'.

Devoción

Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentados a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.
-Toma un poco de vino -dijo la muerte.
La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.
-No veo que haya vino -dijo.
-Es que no hay -contestó la muerte.
-¿Y por qué me dijo usted que había? -dijo.
-Nunca dije que hubiera sino que tomes -dijo la muerte.
-Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo -respondió la niña muy enojada.
-Soy huérfana. nadie se ocupó de darme una educación esmerada -se disculpó la muerte.
La muñeca abrió los ojos.


(Pizarnik)

domingo, 8 de abril de 2007

Al principio de las letras -como en todo- estaba el caos. Verdaderas orgías de letras, letras sin alfabeto, letras en combinaciones extrañísimas. Había desde luego letras que ni podemos sospechar y que hoy nos parecerían absurdas. Hasta que un día alguien decidió que había que terminar con todo eso y no se le ocurrió mejor idea que prohibir el incesto, y así comenzó la tiranía de las lenguas, con todos sus templos, protocolos y ceremonias, no menos absurdos por cierto.
-Fantasma, ¿por qué te escondes bajo una sábana?
-La sábana es precisamente para hacerme visible. Y dejá de molestarme con tantas preguntas, que ya me hiciste olvidar para qué había venido.
___

-¡Abuela, no me lo va a creer, pero está por venir un lobo que la va a encerrar en el ropero y se va a hacer pasar por usted para comerse a su nieta!
-¿Eh?
___

Zombie 1: -Che, ¿y si vemos una película?
Zombie 2: -¡Uh, dale! Hoy daban una de humanos.
Sonidos tuyos adornan tu ausencia. Se entremezclan y no sobreviven unos a otros, como no sobrevive la carne a los espejos, y mejor no hablemos del llanto, que no sabe más que de paredes y noches y nombres. Si fueras más real merecerías un cuerpo, y un espejo para descomponerlo y comprender al fin la necesidad de exhumarse continuamente en cada partícula de mundo y lograr darle un nombre a lo que llaman amor. Pero todo eso cuando se haya terminado de desgastar el lenguaje y la boca sangre pétalos de rosa.
No tanto lo que se escribe sino lo que se calla.
Al fin y al cabo, ponderar el silencio es la tarea más fecunda.

sábado, 7 de abril de 2007

Diálogos

-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamort -dijo.
-No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro del tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: no sólo no hay tranvías en París, sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato.
-Usted coincide conmigo -dijo- porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort.
-¿Quién es usted? Deberíamos presentarnos.
-Mme. Lamort -dijo-. ¿Y usted?
-Mme. Lamort.
-Su nombre no deja de recordarme algo -dijo.
-Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.
-Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.
-No los había cuando lo dije pero nunca se sabe qué va a pasar.
-Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando -dijo.


(Pizarnik)

viernes, 6 de abril de 2007

Lo más difícil es
pronunciar
el nombre. Lo más
extraño
es descomponer
el sonido
onido
nido
ido ido

Más sobre el tiempo y las trampas del discurso

DAMIÁN, HACÉ TAL COSA YA. Expresión hija de la diacronía que merece ser puesta bajo la lupa de la sospecha ya. En primer lugar, observamos la prepotencia semántica con que el término ya nos es impuesto, pretendiendo desarticularse de toda materialidad y, en última -o primera- instancia, de la temporalidad misma: ¿quién nos asegura que el "ya" de la enunciación no es el "tarde" del mundo? Luego nos reprochamos nuestra candidez, advirtiendo la fragilidad de un marcador temporal que no cesa de vomitar toda su temporalidad, de una palabra que apenas quiere salir de sí misma ya se está suicidando; comprendemos satisfechos que ya, bajo su máscara de omnipotencia y despotismo, esconde una pobre y dudosa deixis. Dicen que todo narrador está preso de su discurso. Gran cosa. También el tiempo está preso entre dos granos de arena.

¡Pobre Kreutzer!

En la época en que Rodolphe Kreutzer pasaba por ser un violinista de talento, Beethoven le dedicó su Sonata para piano y violín, opus 47, la novena que había compuesto. Kreutzer, que la consideró «ininteligible», se negó siempre a tocarla en público.
En 1962 la sonata fue grabada por David Oistrakh y Lev Oborin. En la funda del disco, Jean Massin cuenta la historia y termina su texto así: «¿Hay que decir: ¡Pobre Beethoven! o ¡Pobre Kreutzer!?»


Admitamos la proposición de que uno de los dos sea digno de lástima; la pregunta deja mal sabor de boca y no puede satisfacer.
Por un lado, ¡pobre Kreutzer!, elección (falsamente) metafísica, pues Kreutzer no sufrió menoscabo alguno. Por el otro, ¡pobre Beethoven!, elección evidentemente más sincera, pero que reduce el patetismo del ser a la desdicha encarnada.
En el fondo, bien mirado, la pregunta planteada es la del tiempo.
¿En qué tiempo nos situamos?
¿En qué tiempo situamos el valor de las cosas y las palabras?


El tiempo: el único tema.


(Reza)
Si algo dejaron estos años es la firme certeza de que no se puede esperar y una vasta experiencia en prácticas que desafían -o huyen- a ese principio.

jueves, 5 de abril de 2007

En contra

Yo intento evocar la lluvia o el llanto. Obstáculo de las cosas que no quieren irse camino de la desesperación ingenua. Esta noche quiero ser de agua, que tú seas de agua, que las cosas se deslicen a la manera del humo, imitándolo, dando señales últimas, grises, frías. Palabras en mi garganta. Sellos intragables. Las palabras no son bebidas por el viento, es una mentira aquello de que las palabras son polvo, ojalá lo fuesen, así yo no haría ahora plegarias de loca inminente que sueña con súbitas desapariciones, migraciones, invisibilidades. El sabor de las palabras, ese sabor a semen viejo, a vientre viejo, a hueso que despista, a animal mojado por un agua negra (el amor me obliga a las muecas más atroces ante el espejo). Yo no sufro, yo no digo sino mi asco por el lenguaje de la ternura, esos hilos morados, esa sangre aguada. Las cosas no ocultan nada, las cosas son cosas, y si alguien se acerca ahora, y me dice al pan pan y al vino vino me pondré a aullar y a darme de cabeza contra cada pared infame y sorda de este mundo. Mundo tangible, máquinas emputecidas, mundo usufructuable. Y los perros ofendiéndome con sus pelos ofrecidos, lamiendo lentamente y dejando su saliva en los árboles que me enloquecen.


(Pizarnik)

Demasiado

El mundo es «incontable», está lleno de cosas, de libros, de libros que hablan de cosas,
el mundo acumula y los libros acumulan lo que el mundo acumula
y ver sobre la mesa libros y libros
y libros de fotografía, libros de arte y libros que hablan de otros libros y disponerse uno, a su vez, a contener el mundo en una página, a contener esta suma execrable de manifestaciones para añadir al montón su propio eco...


(Reza)

miércoles, 4 de abril de 2007

Dos pájaros se perseguían desenfrenadamente por el cielo, como si
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - /todo su ser pájaros
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - fuera perseguirse y darse alcance
Para nosotros eso era absurdo,
pero al mismo tiempo nos dolía. Por eso inventamos la palabra absurdo
y escribimos como si no existiese.
Elegí mirarte en silencio toda la noche
para decirte cuánto te quería
para no dejar dudas
porque mi silencio en esa noche
(y acaso en todas las noches)
era lo único realmente mío.

martes, 3 de abril de 2007

-¡Ah! He aquí un súbdito -exclamó el rey cuando vio al principito.
Y el principito se preguntó:
-¿Cómo puede reconocerme si nunca me ha visto antes?
No sabía que para los reyes el mundo está muy simplificado. Todos los hombres son súbditos.
-Acércate para que te vea mejor -le dijo el rey, que estaba orgulloso de ser al fin rey de alguien.
EL principito buscó con la mirada un lugar donde sentarse, pero el planeta estaba totalmente cubierto por el magnífico manto de armiño. Quedó, pues de pie, y como estaba fatigado, bostezó.
-Es contrario al protocolo bostezar en presencia de un rey -le dijo el monarca-. Te lo prohíbo.
-No puedo impedirlo -respondió confuso el principito-. He hecho un largo viaje y no he dormido...
-Entonces -le dijo el rey- te ordeno bostezar. No he visto bostezar a nadie desde hace años. Los bostezos son una curiosidad para mí. ¡Vamos!, bosteza otra vez. Es una orden.
-Eso me intimida..., no puedo... -dijo el principito, enrojeciendo.
-¡Hum! ¡Hum! -respondió el rey-. Entonces te... te ordeno bostezar o no bos...
Farfulló un poco y pareció irritado.
El rey exigía esencialmente que su autoridad fuera respetada. Y no toleraba la desobediencia. Era un monarca absoluto. Pero, como era muy bueno, daba órdenes razonables.


(Saint-Exupery)

Fragmentos de un discurso amoroso

NOVIA. -Con los dientes, con las manos, como puedas, quita de mi cuello honrado el metal de esta cadena, dejándome arrinconada allá en mi casa de tierra. Y si no quieres matarme como a víbora pequeña, pon en mis manos de novia el cañón de la escopeta. ¡Ay, qué lamento, qué fuego me sube por la cabeza! ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
LEONARDO. -Ya dimos el paso; ¡calla! Porque nos persiguen cerca y te he de llevar conmigo.
NOVIA. -¡Pero ha de ser a la fuerza!
LEONARDO. -¿A la fuerza? ¿Quién bajó primero las escaleras?
NOVIA. -Yo las bajé.
LEONARDO. -¿Quién le puso al caballo bridas nuevas?
NOVIA. -Yo misma. Verdad.
LEONARDO. -¿Y qué manos me calzaron las espuelas?
NOVIA. -Estas manos, que son tuyas, pero que al verte quisieran quebrar ramas azules y el murmullo de tus venas. ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta! Que si matarte pudiera, te pondría una mortaja con los filos de violetas. ¡Ay, qué lamento, qué fuego me sube por la cabeza!
LEONARDO. -¡Qué vidrios se me clavan en la lengua! Porque yo quise olvidar y puse un muro de piedra entre tu casa y la mía. Es verdad. ¿No lo recuerdas? Y cuando te vi de lejos me eché en los ojos arena. Pero montaba a caballo y el caballo iba a tu puerta. Con alfileres de plata mi sangre se puso negra, y el sueño me fue llenando las carnes de mala hierba. Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas.
NOVIA. -¡Ay qué sinrazón! No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del día que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba. He dejado a un hombre duro y a toda su descendencia en la mitad de la boda y con la corona puesta. Para ti será el castigo y no quiero que lo sea. ¡Déjame sola! ¡Huye tú! No hay nadie que te defienda.
LEONARDO. -Pájaros de la mañana por los árboles se quiebran. La noche se está muriendo en el filo de la piedra. Vamos al rincón oscuro donde yo siempre te quiera, que no me importa la gente ni el veneno que nos echa.


(Lorca)
Qué sano es cuando uno llega al fondo y descubre que en el fondo no hay nada. Es por esos instantes que podemos alegrarnos de vivir enfermos.

Hay esperanzas

...aquel que haya llevado una vida justa es partícipe de un mejor destino, y el que haya vivido injustamente, de uno peor. Porque allí mismo de donde partió no vuelve alma alguna antes de diez mil años -ya que no le salen alas antes de ese tiempo-, a no ser en el caso de aquel que haya filosofado sin engaño, o haya amado a los jóvenes con filosofía. Éstas, en el tercer período de mil años, si han elegido tres veces seguidas la misma vida, vuelven a cobrar sus alas y, con ellas, se alejan al cumplirse esos tres mil años.


(Platón)

domingo, 1 de abril de 2007

Arte ii

Otro intento inútil, pero el más próspero, de comunicar lo incomunicable.

Expresiones de las que usted, joven escritor, debe huir como de la peste

La alegría reinaba en su rostro, el dolor estaba pintado en su cara, el rubor coloreaba sus mejillas, su boca era encantadora, respiraba honradez.
La tea de la discordia, la voz del honor, la hidra de la anarquía, el Sol del Progreso, el campo de las conjeturas, el arsenal de las leyes, la balanza de la justicia, la aurora de las libertades, las tinieblas de la ignorancia, la espada de la Ley, la tiranía de las pasiones, la moderna Babilonia, una verdadera Torre de Babel, la pérfida Albión, el Oso Moscovita, el Tío Sam.
Redoblar sus transportes, abrir su corazón, sentir un nudo en la garganta, parársele los pelos de punta, aspirar embelezado, impresionar gratamente, sembrar cizaña.
La madre naturaleza, el rey de los astros, el astro rey, la luna plateada, los pétalos aterciopelados, el vistoso colorido, el jardín engalanado.
El conflicto bélico, el carro de Marte, la nueva tesitura internacional.
Un fino ensayista, un fino poeta, un espíritu ático.


(Sábato)

sábado, 31 de marzo de 2007

El alma del círculo

Soñé que vivía en un mund_ en el que Pi n_ valía 3.14159 sin_ 4.53747. Desesperad_, me di cuenta de que n_ era capaz de dibujar ningún círcul_, ni p_r tant_ de usar la letra “_“ ni el númer_ “cer_“. Y cuand_ me miré en un espej_ vi que t_das las curvas de mi cuerp_ (_j_s, cabeza, barriga) tenían un aspect_ extrañísim_ y dist_rsionad_. Ent_nces empezar_n a desaparecer t_das las curvas del mund_, las carreteras, las mujeres guapas, las _las del mar, l_s caramel_s de menta, el S_l y la Luna. Desperté cuand_ empezar_n a b_rrrarse las circunvalaci_nes de mi cerebr_...


(Pepón Lapidario)

Nunca se sabe

De las cuatro ruedas del coche, había una que giraba al revés. Pero era la buena, porque intentaba alejarnos de una curva que nos destrozó a todos.


(Calders)

viernes, 30 de marzo de 2007

De la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa

Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esa persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.
Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.


(da Vinci)

Razones por las que vale la pena vivir, según Woody Allen

Groucho Marx, Willie Mays y el segundo movimiento de la Sinfonía Júpiter, la grabación de Potato Head Blues de Louis Armstrong, ... las películas suecas, La Educación Sentimental de Flaubert, Marlon Brando, Frank Sinatra, las peras y manzanas de Cézanne, ... la cara de Tracy.


(Manhattan)

Qué bien le hace la lluvia al verde

Música recomendada para los días nublados: Erik Satie, Gimnopedies.
Actividad recomendada para los días nublados: mirar por la ventana.

Arte

Escena de Hitchcock. El juez y su esposa discuten acaloradamente durante la cena acerca de la condena inminente de una joven rica, bella e inteligente, acusada por el envenenamiento de su marido, hombre ciego y anciano y -claro está- fuente de su riqueza. La esposa del juez ruega a éste clemencia para con la Sra. Paradine; el juez alega que la decisión está en manos del jurado; la esposa insiste; el juez inicia una perorata sobre la imparcialidad de la Justicia a la que su esposa hace oídos sordos; el juez pierde los estribos; la esposa se retira de la mesa; el juez -ahora solo en la escena- avanza una mano sobre su boca mientras con la otra se aplica un escarbadientes; luego mira socarronamente a la cámara.

jueves, 29 de marzo de 2007

Poesía pura

Algunos opinan que en la poesía pura no deben intervenir elementos didácticos; otros han prohibido los elementos filosóficos, políticos, raciales, científicos; otros, los valores musicales, como el ritmo y la rima. Sería bueno escribir un poema purificado según todas estas recomendaciones: no quedaría nada.
Se cree que el problema de la poesía pura es un gran problema porque es interminable, olvidando que también eran interminables las disputas medievales sobre cuántos granos de trigo forman un montón. En realidad, los logísticos modernos dirían que tanto uno como otro son seudoproblemas de definición: dada una definición se termina la disputa, que simplemente se debe a que cada uno habla de algo diferente.
En general, todos los conceptos en que entra la palabra pura, son sospechosos de escolasticismo: poesía pura, raza pura, música pura. Propongo la siguiente definición: poesía pura es toda poesía exenta de impuresa. Puede parecer irritante, pero hay que reconocer que es irrebatible.


(Sábato)

Gengis Kant

Bárbaro conquistador y filósofo alemán.


(Sábato)

Cien

Al despertar, Augusto Monterroso se había convertido en un dinosaurio. “Te noto mala cara”, le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina.


(Merino)

Breve antología de la literatura universal

Canta, Oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y cómo luego, durante más de mil noches, alguien contó la historia abreviada del hombre, y así supimos que a mitad de andar de la vida, uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena y recuperó de golpe el paraíso de la infancia, otro dudó ante la calavera, otro se proclamó Melibeo, otro lloró las prendas mal halladas, otro quedó ciego tras la nupcias, otro soñó despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, Oh Diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y a las sirenas y a mí mismo.


(Landero)