viernes, 30 de marzo de 2007

Arte

Escena de Hitchcock. El juez y su esposa discuten acaloradamente durante la cena acerca de la condena inminente de una joven rica, bella e inteligente, acusada por el envenenamiento de su marido, hombre ciego y anciano y -claro está- fuente de su riqueza. La esposa del juez ruega a éste clemencia para con la Sra. Paradine; el juez alega que la decisión está en manos del jurado; la esposa insiste; el juez inicia una perorata sobre la imparcialidad de la Justicia a la que su esposa hace oídos sordos; el juez pierde los estribos; la esposa se retira de la mesa; el juez -ahora solo en la escena- avanza una mano sobre su boca mientras con la otra se aplica un escarbadientes; luego mira socarronamente a la cámara.

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